En Altea, uno de los pueblos más bellos de la Costa Blanca, se encuentra esta encantadora casa rústica de una planta que combina el encanto tradicional con la comodidad de lo práctico. La vivienda, construida en 1970, cuenta con 55 m² construidos sobre una parcela de 634 m², ofreciendo un entorno acogedor y lleno de posibilidades.
La casa dispone de dos dormitorios, un baño, cocina equipada con electrodomésticos, armarios empotrados y está completamente amueblada. El confort está asegurado gracias al aire acondicionado y a la adaptación integral para personas con movilidad reducida, incluyendo rampas, accesos amplios y barras de apoyo. En el exterior se puede disfrutar de una terraza, balcón, jardín privado, trastero y plaza de garaje.
Como valor añadido, la propiedad incluye dos terrenos de naranjos y huerta de 1.034 m² y 1.446 m², ideales para quienes sueñan con un estilo de vida mediterráneo rodeado de naturaleza.
Vivir en Altea significa disfrutar de un entorno único: su casco histórico de calles empedradas y casas blancas con cúpulas azules invita a perderse entre talleres de artistas, boutiques y restaurantes con encanto. A pocos minutos, el paseo marítimo ofrece la oportunidad de relajarse frente al mar, recorrer sus playas de aguas cristalinas o practicar deportes náuticos. Los amantes de la montaña encontrarán en la cercana Sierra de Bernia rutas de senderismo con vistas espectaculares.
Esta casa es mucho más que una propiedad: es una forma de vida donde se entrelazan la tranquilidad de la naturaleza, la autenticidad de lo rústico y la magia del Mediterráneo.
IBI: 30 euros.
Basura: 100 euros.